Tuesday, January 08, 2019

Jaque mate (cueca chilena)





Morochas y blanquecinas
jugaban en nochevieja
el amor sobre un tablero
y el movil para la oreja.

El caballo acecha
huye la torre
el alfil la arrincona
corre que corre.

Corre que corre, si
ya pasó el susto
pilla la reina blanca
se dio el gran gusto.

El rey se cayó muerto
por boquiabierto.

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NOTA : La cueca chilena se compone de una copla de cuatro versos octosílabos; ademas de dos seguirillas de cuatro versos cada una, siendo el primero y tercero de siete sílabas y el segundo y cuarto de cinco sílabas. Por ultimo, un remate de dos versos de siete y cinco silabas respectivamente.
El cuarto verso de la primera seguirilla se repite en el primer verso de la segunda seguirilla, y en este ultimo caso, para completar las siete silabas se agrega el ¨si¨  que por ser una sílaba débil, se prolonga a dos.

Cuando se canta, por ejemplo en esta cueca, en la copla, el segundo verso se repite para ser un tercer verso y el primero se repite al final de la copla para ser un sexto verso. Así la copla queda convertida en seis versos.
Algo similar ocurre con la primera seguirilla, ya que los dos primeros versos se repiten al final de esta, quedando la segurilla en seis versos.
La segunda seguirilla se junta con el remate, quedando en conjunto en seis versos también.









Tuesday, September 04, 2018

Incoherencias (veinticinco)



Otra vez el tiempo habla de un orden que dormía,
el ruido delgado que cae a colores dentro del agua,
alojaba en la ciudad en reposo al cabo de la alegría,
de numerosas melodías que quedaron amargas,
sabiendo que una canción surgía de un aire turbio.

Frente al sol persistía la obra entre dos sonidos
las gotas escaparon de la lluvia sollozando como el asma  
y las mejillas desean esas caricias que besan el aliento.

No es la pagina que miraban las pupilas,
ni las campanas golpeando el péndulo,
es otra carta de la muchacha que arrojo a la oscuridad,
una soledad desesperada,
los tristes párpados que danzan al empequeñecer el día.

Es el miedo que pregunta por los efímeros taciturnos,
el sarcófago que espera con la certeza que vendrá algún día al reposo final.
Por ahora, la pereza de la casa hostil, los escrúpulos de la sombra,
el dolor del espíritu que se va entre los rincones que deja la brisa.


Thursday, May 31, 2018

Incoherencias (veintidos)


Tu suspiro se elevó al cielo como oraciones al jardín,
cuidabas el juramento con religiosidad,
lejos de la doctrina que prometías llenar al amanecer,
tan lejos del curioso horizonte, mirando estallar los colores de la tarde
hasta el rojo fin de resplandores que herían tus manos,
de un imposible pestañear de pétalos mágicos,
como si en tu cuarto quisieras encerrar la incertidumbre,
con ese gesto retraído que enciendes con resignación singular,
y siempre frotabas tus ojos antes de brillar
en lo más hondo del umbral, más allá de la franja mustia,
ondulando la hierba profusa de mares mortales,
pues tus ojos inquisidores me empujaban hacia tu topografía
para ubicar la vista frente al mayor de los silencios,
con toda la profundidad aguda en el oriente,
donde nacen las tormentas siderales del cortejo,
con las ansias girando donde despunta el sol,
lamiendo las crestas enrojecidas con un ritmo erótico,
serpenteante, de suave cenit arquitectónico,
de inmaculadas nubes cayendo en su danza azul,
sobre las cuatro estrellas cardinales
que el viento peinaba en tu piel macerada de recuerdos,
y tu rostro metálico a la distancia vino a reposar sobre mi pecho,
trayendo tus cabellos en reposo hacia mi refugio,
presintiendo la calavera que imagino en el cadalso,
y me seducías con tus lágrimas a modo de rocío,
pensando que el universo seria implacable con nuestros secretos,
o creyendo que la sed de un eclipse te volaría las fantasías,
con acoso violento, con el aire material de los pájaros,
trinando siglos de colores, gorgojeándo los pinceles de mis manos que te extrañan.  

Thursday, September 14, 2017

Un poco de mi



Tengo este caminar que me he sorteado
de vivir al fiado y con torcidas historias.
He hecho de él toda una intriga
cuando ya veo doblar la esquina
aquella que va al cementerio.
Mi corazón de hogar invariable
ahora protesta por incertidumbres,
de ir por senderos con sed de faldas,
de beso en beso en secretas aventuras.
Distraído caerá en cualquier trampa,
y allí mismo le darán caza y castigo,
dejarlo herido con espinas clavadas,
cansado y satisfecho de esos asuntos.
De lo andado no puedo hablar a mi antojo,
de letra fácil y ambiciones sencillas,
mi prontuario romántico más bien escaso,
pero una mirada mortal verde claro,
después de siete juramentos me ató a la estaca.
La esposa en vela cada día me espera
con sus grandes ojos anclados en mi destino.
No he sido más que un infausto
que a mediodía le cantado el gallo
y esos mezquinos amoríos de antaño
vienen hoy a consolar su falta.
Allí asoma como luces de un faro
la de Arauco que ahora me desvela,
me ha arrancado cuanto verso ha podido
sin más promesas que unas vagas letras.
Ni hablar de la abrupta porteña
que incendió mis primeros versos,
hembra de cuerpo ganoso, un día,
vulneró sin permiso mi cuerpo y alma.
Esa Venus de insaciables contornos,
provoca mis fantasías con tortuosos deseos,
exprime hasta mi último aliento
y lo que pueda de mi sangre,
en cada cita furtiva con indolencia.
Tarde o temprano he de pagar precio
por tan temerarias andanzas.
Después de tales desgracias
mi alma en purgatorio vagará en tinieblas.
Antes que el verdugo cumpla sentencia,
he de saciarme de todas y no sentir su falta
cuando mi paso pálido y marchito,
en el último andén detenga su marcha.
Al Nazareno del Calvario, una última súplica pido,
que consienta mi voluntad y esta vez no me falle.
¡Dejadme conmigo hasta el final:
en mi mano, el anillo de oro nupcial;
de Arauco, un suspiro de tarde en tarde;
acabado todo, un epitafio en Valparaíso;
y bendice las lágrimas de cuantas he amado!

Friday, May 05, 2017

El amor no pudo


Estoy aquí y no me ves.
Y no presientes
que subo a tus senos
cuando suspiran desnudos,
y en tus labios duerme
mi rebeldía que no se consuela.
Siembro de versos
las surcos de tu piel,
y en cada uno de tus poros
planto besos
como quien clava banderas
en cada cumbre.
Mis pupilas recorren
todo tu relieve,
y no me oyes ni me ves.
Tampoco sospechas
que voy por tu piel dejando estrías,
cosechando placeres que quisiera robar.
Y sueño que eres mía,
para mis puños iracundos, ajena.
No aspiro a más, solo eso.
Y no compraría una hora de tu amor
a cambio de una promesa vana.
Y sin embargo te amo.
Sólo yo lo se.
Ahora me voy,
nada más quiero que sepas
que estuve aquí,
y te dejé herida
con el hierro ardiente
de un amor que no pudo amar.


Monday, April 17, 2017

Para usted vecina


Oigo tu voz triste
y te cuelgas en mi destino,
te anidas en mis huesos,
te asientas en mis venas.

Tu voz que flaquea por falta de rosas,
palomas mensajeras, caricias y besos.

(…y entonces, desde la rivera del Bio Bio
una desconocida brisa profana el desvelo,
el curso invernal desborda mi pecho
y un remolino traicionero, el corazón agita.
Un grito sumergido de usufructo vedado,
con el candado de oro en su dedo nupcial,
mas su capricho la llevó por aguas casuales,
a consolar temerosa su cotidiana soledad.
Igual antojo pretendió mi vida en vilo,
y quiso el destino llevarme por aquel cause.
Avida de mimos pide conocer mis versos
y en su letra ausente agonizo en sortilegio).

Marcela, lluvia que parpadeas,
araucaria torrencial que me llama,
brotas en mi pecho trobador,
desenvainas mi romance dormido.

Voy como una ola sumisa
a estrellarme en tus encajes,
voy como un condenado,
al patibulo de tus sue
ños.

Tuesday, March 28, 2017

Cuando te conoci



Me miró de reojo y el silencio besó sus labios,
como un invierno vació su figura en mi,
encandilando el trajín de la calle esta mañana.
Y la escarcha que hoy me desperto, olvidé
encogió mi asombro del rocío en el abrigo,
y no supe más del temblor del gentío en la ciudad.
…y ella no estaba en mi cuando me abrazo este día.
Desde ahora, sus ojos se dormirán con los míos,
su mano de novia será mi almohada por las noches,
en cada mirada perdida, el perfume de su voz
el hechizo de su estirpe en el vaivén de las olas,
y en el color de los pétalos, su cabello de arco iris.
Ya no seré libre de mi, ni dueño de mi manera,
habré perdido el camino llano por sus besos,
y ya nada será terrenal, ni certeza o verdad,
todo paranoia, rebeldía, tozudez, locura,
desde ahora, un esclavo en la galera de mis celos.

Saturday, September 03, 2016

Incoherencias (veintiuno)

En mis pupilas se rebasa
un torrente de colores que van cuesta abajo.
Son mosaicos de otro mundo
y confieso que eran finas arrugas del pasado, 
pero callo la verdad como luna embustera, 
porque sueño que no tengo nada que decir.

Con el tiempo, el silencio pierde su fragancia, 
la estela se deshace hacia el pasado  
como fulgores de estrellas cruzando la bahia.

Escribo a una morena que sufre a desencanto
y regreso al temblor de su imagen recostada en el puerto, 
y como el viento en vilo, la abrasaba en las nubes.
Fui el recuerdo que busca algo de tristeza en la ventana,
aun en la soledad que se hace presente a la distancia, 
los siglos abren los candados de las calles,
a los fantasmas marchándose detras de la noche.

El reloj no necesita sus horas estrechas, 
ni para transformar la copa de tu figura, 
ni para adorar tu aroma tan serena, 
o tejer las ramas de tu sombra por la casa. 

Sin ti, el frío es lastimero cuando me abraza, 
a pesar que en tus ojos crecí con el, 
y me dirigió la vista sin detenerse en esta hora

Tu mirada era cada vez más inclinada, 
como el aire de la noche entrando por la casa.

Susurro que ya que no existes, 
ni en el brillo de los acertijos, 
ni en las fotografías de otras épocas. 
Mas cuando apareces en la nostalgia, 
las hojas inmobiles no dicen una sola palabra de ti, 
y antes de atravesar la puerta del recodo, 
tambien se iran los besos a tus lágrimas con sabor a gaviotas. 

Estás profunda como mi próxima muerte.
Ella mllamara antes que caiga el ultimo verso,
al apagarse el tizón de las gotas en ese día, 
me mirara en la niebla sin sentido, 
y las voces del pasado vendran conmigo al temporal con su música. 

Tengo que escapar del alma pues he dormido toda la vida, 
como las piedras bañandose en la espuma que las rompe, 
y junto al hogar, 
en la mesa de mármol descansa bajo el techo iluminado, 
y los muros de metal negros de pasear los pájaros, 
hasta detenerse dentro de cada rosa del jardín. 

Igual que tu, 
se apagan las estrellas que regresan al hogar, 
ahora que el calor se quitó el abrigo vienes tu. 

A lo lejos podía verme cayendo bajo la losa, 
como una sombra en la chimenea que está quieta, 
como mirando los años que allí se acumularon. 
Sin embargo los relojes nunca regresan a buscar las horas que perdimos. 

Hablé con mi destino. 
Recordé que ya no podía marcharme por la puerta que va a tu lecho
y como este mundo, 
necesito testigos que hereden la arqueología de mi huella en ti. 

A veces brillabas tanto que el oro se avergonzaba de su vestido, 
y dijiste que era demasiado tarde para el próximo eclipse, 
aún si colgara tu belleza en una repisa. 

En parsimonia con la tarde que se acerca, 
yo me voy con las estrellas que salieron de su encierro, 
a buscar clientes como lentejuelas de la noche.


Friday, July 22, 2016

Hechicera


Mordiste el silencio con el áspero pliegue de sospechas,
en esa fiesta retorcida de licor y postura de falsa estrella,
y tu sonrisa refinada al son de las luces al filo de la hipocresía,
fui una sombra que esperó el vaivén de los tacones,
la brisa de tu perfume a través de la música en la piel,
una mirada que nunca pudo cruzar tu cintura con mi semilla.
Yo quedé allí con el corazón de niño,
con la palabra dentro de mi,
con el beso vacío que cantó al centro del desaire,
respirando el azote de una promesa,
casi un desprecio al plumaje de colores,
y el tiempo que de golpe se derrumbó en el muro,
se deslizó en tu collar hasta el hielo de tus ojos.
Pero la noche disfraza las sombras,
revela el suspiro como carnada,
por esta vez abriga el orgullo,
llora los sueños de cristal,
vuelve a dormir con las estrellas,
viene como el acero a encontrarse conmigo,
al rincón que me consolaba cuando enloquecía
a la luna maternal de mi infancia,
al luto de mis desilusiones platónicas,
donde siempre me acuesto con mis amores.
La flor que te cortejaba dormirá su luto,
y el tiempo con su anestesia lamerá mi corazón,
será el agua que alimentará el verso,
para extirpar el veneno que me trajeron tus ojos,
endureciendo el paso que cada vez se hace más lento.


Thursday, June 02, 2016

Reencuentro



Encontré tus ojos en cada una de las hojas de este otoño. 
Ellos me hablaron de una calle que suspiraba al ritmo de una estrella que nos quería decir adiós, 
y tu corazón navegaba entre las lágrimas que se durmieron conmigo, 
casi al borde del lecho donde bailábamos por las noches. 

Decías que me mirabas desde un abismo con el aroma de aquel octubre, 
con tus manos atadas a la campana que nos cantaba a coro con el viento.

¿Hacia dónde - ahora - van a morir mis caricias por las noches? 

...decías en silencio.

¿Cuál almohada me abrazará cuando me acueste con mis desvelos?

te escuché decir...

Si hubieras agitado mis venas cuando yo te quise, 
cuando por primera vez suplanté al lucero,
para besarte en el patio en que escondías tu anillo de oro.


Ahora voy camino a la tierra 
y ya no caben otros amores que me lleve a mi aposento.
Más no serás flor que pasa en el cielo, una rosa que hará surcos en mi piel.
Beberé de tu sabia hasta que me duerma en la noche vertical, 
y mañana despertaré sobre tus pétalos, con la mirada vuelta hacia tus sueños.